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viernes, 2 de marzo de 2018

Ciberterapia ¿en serio?



Psicología frente a la dificultad

Una de las principales formas de tratamiento psicológico cuando acudimos a una consulta es la terapia cognitivo conductual (TCC). Esta estrategia terapéutica, se utiliza a la hora enfrentarnos y superar dificultades asociadas a nuestro estado de ánimo, cuando sufrimos síntomas depresivos, trastornos de ansiedad o cuando tememos, de una forma irracional e incontrolable, coincidir en el tiempo y espacio, con un fenómeno determinado. Si alguna de las anteriores circunstancias aparecen en nuestra vida, nos sentimos muchas veces incapacitados emocionalmente para tomar decisiones, en ocasiones angustiados, nos reconocemos preocupados en exceso y se limita nuestra capacidad de acción, dormimos peor, no nos apetece comer y no podemos disfrutar de experiencias a nuestro alrededor, entre las que antes nos sumergíamos con ilusión y vitalidad.
El nivel de efectividad de esta intervención cognitivo conductual, para solucionar muchas de estas afecciones emocionales y de comportamiento, está garantizado por numerosos estudios, tanto a nivel nacional como internacional. Es por esto, que una organización independiente en la promoción, prevención y tratamiento de la salud en Inglaterra como es NICE (National Institute for Health and Clinical Excellence), recomiende este tipo de terapia como un tratamiento de primera elección para buena parte de los trastornos anteriormente mencionados.
Pese a que existen entidades, como la Organización Mundialde la Salud (OMS), que inciden en las ventajas económicas y psicosociales de las terapias psicológicas, abordando la atención sanitaria desde una perspectiva más humanizada, la terapia cognitivo conductual no es una alternativa para todos los pacientes. La falta de tiempo, la dificultad de una aislada situación geográfica, la situación particular o circunstancial de la persona afectada o los costes que acarrea el tratamiento, imposibilitan en estos casos el ejercicio del mismo, y se tiende, a tomar otras medidas más rápidas o económicas que, sin embargo, a la larga, podrían acarrear otro tipo de problemas.

Terapia On-line
Internet y las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), en los últimos veinte años, han transformado la mayor parte de los sistemas de nuestro entorno. En la actualidad, es casi imposible realizar una tarea diaria sin encontrarnos, en algún momento de su desarrollo, relacionados con algún dispositivo digital.
El ámbito de la salud no supone una excepción a la influencia tecnológica. Pese a que un concepto como la tele-medicina, es decir; la prestación de servicios sanitarios a distancia, no es novedoso, ya que una simple conversación telefónica entre profesionales sanitarios supone un buen ejemplo de esta práctica, es cierto que, junto a otros, como la tele-asistencia, unido a la propagación de Internet y la revolución tecnológica, cada día justifican más su existencia en la sociedad, manteniendo a las personas usuarias de estos servicios en contacto permanente con personal sanitario e incluso localizándolas de manera geográfica.
Las intervenciones psicológicas, tal y como ha ocurrido en el resto de servicios sanitarios, también se han visto afectadas por el implacable avance tecnológico y los especialistas han tenido que adaptar sus consultas, y su ejercicio profesional, al mundo digital.
Las ciber-terapias, son intervenciones de atención psicológica mediadas a través de Internet, donde este sirve de vehículo de intervención terapéutica psicológica, cuando las circunstancias personales del paciente, o del contexto, lo precisen y siempre que la dificultad a superar no requiera, necesaria o recomendablemente, de la adopción de otra forma de terapia.
Entre las ventajas de la ciber-terapia, encontramos una reducción de costes a través de una comunicación virtual y síncrona desde el propio hogar, pero se permite además, una comunicación constante y sin horarios de manera asíncrona, ubicua y con una facilidad añadida de acceder a especialistas determinados.
El tratamiento cognitivo conductual gestionado a través de Internet, se sustenta sobre los principios del tratamiento cognitivo conductual cara a cara y en el mismo, al igual que aquel, el terapeuta ayuda al paciente a enfrentarse a las dificultades que se le presenten, animando a cambios en sus perspectivas de pensamiento y patrones de conductas, promoviendo así su bienestar experiencial y aumentando y garantizando su calidad de vida.
Como la base de este tipo de terapia psicológica es la persona y el objetivo del terapeuta es apuntalar e interpretar los pensamientos, emociones y comportamientos del paciente, relacionándolos con la visión que este tiene sobre el ambiente y el futuro, la terapia cognitivo conductual resulta una de las intervenciones psicológicas especialmente recomendadas a la hora de plantear sesiones utilizando plataformas digitales.

Confianza
Cualquier atención psicológica necesita de una relación de comunicación precisa y abierta entre paciente y terapeuta. En cada una de las sesiones se ha de establecer un clima de confianza que permita el flujo de información entre ambos y favorezca el intercambio de puntos de vista.
Cuando se inicia una terapia On-line, no resulta imprescindible que el paciente esté familiarizado con los dispositivos electrónicos, porque generalmente están diseñados para un sencillo manejo, además de ser habitual que exista alguna figura del entorno del paciente que le ayude a superar los primeros escollos, pero lo que sí supone un aspecto de suma importancia, es el relativo al vínculo de confianza en las sesiones y para esto, el paciente ha de tener la certeza que cuando se ofrece la atención a través de Internet, ésta es tan efectiva como la que se desarrolla en las consultas presenciales.
Debido a esto, en los últimos años, se han llevado a cabo varios estudios con el objetivo de garantizar la efectividad de las intervenciones online, en relación a las formas tradicionales de tratamiento.
Un estudio en 2013 de Wagner, Horn y Maercker, encontró que la forma On-line de consulta resultaba tan eficaz como el tratamiento cara a cara en casos de depresión. En 2015, también David Gratzer y Faiza Khalid-Khan, encontraron suficiente información como para garantizar la adopción de la TCC On-line en la atención psiquiátrica clínica.
Este pasado mes de diciembre de 2017, se ha publicado una nueva revisión sistemática dirigida por Gerhard Andersson, Pim Cuijpers, Heleen Riper y Erick Hedman-Lagerlöf, que vuelve a encontrar similares resultados cuando vuelven a comparar la ICBT (Terapia Cognitivo Conductual a través de Internet) con la TCC cara a cara, afirmando que los dos formatos de tratamiento son igual de efectivos en casos de trastornos de ansiedad social, de pánico, síntomas depresivos, insomnio, fobias a arañas y serpientes o fibromialgia entre otras.
Por otro lado, uno de los requisitos a la hora de elaborar los diseños de los módulos de tratamiento On-line, es la imitación de los tratamientos que se ofrecen cara a cara, por lo que parece normal que los resultados obtenidos en una y otra forma arrojen datos similares.

En conclusión, las ciber-terapias o terapias On-line son hoy, una opción más de tratamiento psicológico. Se pueden adaptar a situaciones personales concretas, son cómodas y eficaces a la hora de solventar ciertas dificultades que se nos puedan presentar en nuestro camino vital. Además, la posibilidad de que las sesiones puedan ser alternadas de manera presencial y virtual, permite que estas se complementen mutuamente y de esta forma presten un mejor servicio de atención.

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